Japón ya equipara Fukushima con Chernobil

ELEVA A SIETE LA INTENSIDAD DEL ACCIDENTE NUCLEAR

El Gobierno nipón ha aclarado, sin embargo, que las emisiones de la central japonesa apenas representan un 10% de las producidas en la ucraniana.

El Gobierno de Japón ha elevado de cinco a siete la intensidad del accidente nuclear en la central de Fukushima-1, con lo que queda equiparado al de la planta ucraniana de Chernobil, ocurrido en 1986, según informa la agencia de noticias Kiodo.

No obstante, la Agencia de Seguridad Nuclear ha matizado que ambos accidentes son distintos, ya que en Fukushima-1 no se ha producido una fuga masiva de radiación. Así, ha aclarado que las emisiones de la central japonesa apenas representan un 10% de las producidas en la ucraniana.

Por su parte, la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), encargada de la gestión de la planta nipona, ha advertido de que la radiación emanada de sus instalaciones podría llegar a superar a la detectada en Chernobil, aunque todavía no ha sucedido. [Leer más]

¿Por qué Libia y no Gaza?

Juan José Téllez |Periodismohumano.com

Este fin de semana, el Consejo de la Liga Árabe ha solicitado una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad para resolver una zona de exclusión aérea sobre la Franja de Gaza a fin de proteger a los civiles de los ataques israelíes. Para que la ONU recupere la credibilidad, tiene que romper con la arbitrariedad. [Leer más]

El día que Francia depuso a Gbagbo.

El día que Francia depuso a Gbagbo

PATRICE DOUH | Abidjan | Guinguinbali.com

 La caída de Laurent Gbagbo en Costa de Marfil será siempre recordada como el día que el Ejército francés irrumpió por la fuerza en la residencia del presidente marfileño y le puso en manos de los rebeldes. El peso de Francia en este cambio de gobierno quedó reflejado cuando ayer lunes el nuevo presidente, Alassane Ouattara, mantuvo una larga conversación telefónica con Nicolas Sarkozy. Laurent y Simone Gbagbo permanecen en el hotel Golf.

Laurent Gbagbo ha caído. El hasta ahora presidente de Costa de Marfil fue detenido sobre las 13.00 horas GMT en su residencia de Abidjan por las fuerzas especiales francesas, que lo pusieron en manos de los soldados rebeldes de Alassane Ouattara. La ofensiva final fue protagonizada por una veintena de tanques franceses y un gran número de legionarios de la fuerza especial Licorne, que desde las 8.00 horas penetraron por la fuerza en la residencia, doblegaron la resistencia de los militares que se mantenían leales al presidente, detuvieron a Gbagbo y su esposa y los pusieron en manos de los jefes rebeldes Koné Zakaria y Wattao, que participaron en la ofensiva. [Leer más]

Las minas, un nuevo peligro mientras continúa la encarnizada lucha en Libia.

Donatella Rovera, investigadora de Amnistía Internacional para la situación de crisis

Los indicios de que las fuerzas de Gadafi han puesto minas antipersonal ha intensificado la preocupación por la población local 

Los indicios de que las fuerzas de Gadafi han puesto minas antipersonal ha intensificado la preocupación por la población local. © Amnistía Internacional

Mientras continúan los combates por el control de la región estratégica rica en petróleo al oeste de Ajdabiya entre las fuerzas leales al coronel Gadafi y quienes se oponen a su gobierno, cada vez más familias se ven obligadas a desplazarse a causa del conflicto.

Los indicios de que las fuerzas de Gadafi han puesto minas antipersonal –prohibidas internacionalmente por el grave peligro que constituyen para la población civil–, no sólo minas antitanques, junto a la carretera principal a las afueras de Ajdabiya han intensificado la preocupación por la seguridad de la población local y la gente que viaja por la zona.

Las minas antipersonal fueron descubiertas por casualidad cuando un camión de una compañía eléctrica pasó por encima de dos de ellas y las detonó la mañana del 28 de marzo, justo dos días después de que las fuerzas del coronel Gadafi se vieran obligadas a retirarse de la zona. [Leer más]

Pero nosotros, que estábamos tan intoxicados con nuestra propia prosperidad, hemos vuelto a plantar la semilla de la esperanza.

esperanza-catastrofe-japon-no huir-filosofia japonesaYo no huiré.
Salí de mi casa en la ciudad portuaria de Yokohama poco después del mediodía del pasado viernes y poco antes de las tres de la tarde me registré en mi hotel del barrio de Shinjuku en Tokio. Habitualmente paso allí tres o cuatro días por semana para escribir, reunir material y ocuparme de otros asuntos.
El terremoto se dejó sentir justo cuando entraba en mi habitación. Creyendo que podría acabar atrapado bajo los escombros, me apoderé de un recipiente de agua, una caja de galletas y una botella de brandy y me metí rápidamente bajo el sólido escritorio. Ahora que lo pienso no creo que hubiera tenido tiempo de saborear un último sorbo de brandy si el hotel de 30 pisos se hubiera derrumbado conmigo dentro. Pero incluso tomar una medida tan inútil sirvió para poder mantener a raya el puro pánico.

No tardó mucho en llegar un aviso de emergencia por la megafonía: “Este hotel está construido absolutamente a prueba de terremotos. No hay peligro de que el edificio se derrumbe. Por favor, no intente abandonar el hotel”. El aviso se repitió varias veces. Al principio me pregunté si sería verdad o si la dirección simplemente estaba intentando que la gente mantuviera la calma.

Y fue entonces cuando, sin pensar realmente en ello, adopté mi actitud fundamental con relación a este desastre: al menos de momento, me fiaré de las palabras de la gente y de las organizaciones con mejor información y más conocimiento de la situación que yo. Decidí creer que el edificio no se caería. Y no lo hizo.

Se dice a menudo que los japoneses acatan escrupulosamente las reglas del “grupo” y que son expertos en la formación de sistemas de cooperación ante las grandes adversidades. Hoy sería difícil negarlo. Son incesantes las valerosas operaciones de rescate y los esfuerzos de socorro, y no hay noticia de pillaje alguno.

Fuera de la mirada del grupo, sin embargo, también tenemos una tendencia a comportarnos egoístamente, casi como si nos rebeláramos. Y eso también lo estamos experimentando: productos imprescindibles como arroz, agua y pan han desaparecido de los supermercados y comercios de alimentación. El combustible se ha agotado en las gasolineras. Hay pánico comprando y acaparando. La lealtad al grupo se está poniendo a prueba.

Ahora mismo, no obstante, nuestra mayor preocupación es la crisis de los reactores nucleares en Fukushima. Hay un montón de información confusa y contradictoria. Hay quien dice que la situación es peor que la de Three Mile Island, pero no tan mala como la de Chernóbil; otros dicen que se dirigen hacia Tokio vientos que transportan yodo radiactivo y que todo el mundo tendrá que quedarse en casa sin salir y comer mucho kelp, que contiene cantidad de yodo saludable y que ayuda a prevenir la absorción del elemento radiactivo. Un amigo estadounidense me ha aconsejado que escape al oeste de Japón.

Hay gente que está huyendo de Tokio, pero la mayoría se queda. “Tengo que trabajar”, dicen algunos. “Tengo aquí mis amigos, y mis mascotas”. Otros argumentan: “Incluso si se convierte en una catástrofe tipo Chernóbil, Fukushima está a 170 millas de Tokio”.

Mis padres viven en el oeste de Japón, en Kyushu, pero no tengo intención de huir allí. Quiero quedarme aquí, al lado de mi familia y de mis amigos, y de todas las víctimas del desastre. De algún modo quiero transmitirles valor, del mismo modo que ellos me lo transmiten a mí.

Y, por ahora, quiero continuar con la actitud que adopté en mi habitación del hotel: me fiaré de las palabras de las personas y organizaciones mejor informadas, en especial de científicos, médicos e ingenieros a los que leo online. Sus opiniones y juicios no merecen mucha atención en los noticiarios. Pero la información es objetiva y precisa, y confío más en ella que en todo lo que oigo.

Hace 10 años escribí una novela en la que un estudiante de Secundaria pronunciaba un discurso ante el Parlamento y decía: “Este país lo tiene todo. Aquí se puede encontrar todo lo que uno quiera. Lo único que no se puede encontrar es esperanza”.

Uno podría hoy decir lo contrario: los centros de evacuación se enfrentan a una seria escasez de alimentos, agua y medicinas; también hay escasez de mercancías y de energía en la región de Tokio. Nuestro estilo de vida está amenazado, y el Gobierno y las empresas de servicios públicos no han respondido adecuadamente.

Pero, frente a todo lo que hemos perdido, la esperanza es realmente lo que los japoneses hemos recuperado. El gran terremoto y el tsunami nos han robado muchas vidas y recursos. Pero nosotros, que estábamos tan intoxicados con nuestra propia prosperidad, hemos vuelto a plantar la semilla de la esperanza. Así prefiero creerlo.

Ryu Murakami.
Escritor y director de cine japonés.
Publicado en: El País

Internet y las Revoluciones Sociales del siglo XXI

21.03.2011 · Leila Nachawati

PERIODISMOHUMANO.com

Llevan años trabajando en visibilizar una realidad que no siempre ha sido noticia para los medios de comunicación. Utilizan las herramientas digitales para compartir su voz y la de otros y han contribuido a un cambio de paradigma en la forma en que nos comunicamos, en la que cobran protagonismo los ciudadanos. Dirigen y colaboran con proyectos que llaman la atención sobre las reivindicaciones ciudadanas que han dado lugar a movilizaciones como las que se han producido en Túnez, Egipto o Libia. Tendremos la oportunidad de hablar con algunos de los referentes en el uso de la tecnología para promover cambios sociales y políticos en las conferencias Internet and 21st Century Social Revolutions que organiza AERCO el próximo 5 de abril en La Casa Encendida, en Madrid.

Sami Ben Gharbia: Especialista tunecino en el análisis del activismo digital en contextos represivos y el uso de la tecnología para promover cambios sociales y políticos. Es el Director de Global Voices Advocacy, comunidad internacional de blogueros que informa sobre el estado de la blogosfera y el periodismo ciudadano en el mundo. También es co-undador de Nawaat, que ha ganado el 2011 Netizen Prize que entrega Reporteros sin Fronteras, de Threatened Voices y de Tunileaks, proyecto que recopila y analiza los cables de Wikileaks relativos a Túnez.

Matisse Bustos Hawkes: Responsable de Comunicación de WITNESS, organización internacional que promueve la defensa de los derechos humanos a través del uso de vídeo. WITNESS proporciona formación en grabación y edición de vídeo y en planificación estratégica sobre cómo incorporar el vídeo en campañas como la protección de los derechos civiles, políticos y económicos en todo el mundo, los derechos de las mujeres en Afganistan, o la lucha contra la tortura en Egipto.

Raed Jarrar: Arquitecto, bloguero y analista político iraquí-estadounidense. Abrió su primer blog en 2002 para mostrar al mundo la visión de los civiles iraquíes durante la invasión de su país y se convirtió en uno de los primeros blogueros en Irak y en la región. Es conocido también por haber sido detenido en el aeropuerto JFK por llevar una camiseta con la frase “No nos callaremos” en inglés y en árabe, por denunciar a la compañía aérea y al Gobierno de EEUU y por ganar la demanda y contribuir a visibilizar la discriminación racial en el país.

Bilal Randeree:  Periodista sudafricano que trabaja en la sede de Al Jazeera en Doha, Qatar. Es productor online para la página de la red en inglés y desde hace unos meses cubre las movilizaciones en la región de Oriente Medio y Norte de África con una presencia activa en las redes sociales. Esta visibilidad ha sido vital para su trabajo y para la cobertura que ha hecho Al Jazeera’s de las movilizaciones, posicionándose como un modelo a seguir en la alianza de los medios de comunicación con Internet y las herramientas digitales.

Dale Zak: Desarrollador en el proyecto Ushahidi,  empresa sin ánimo de lucro que desarrolla software libre y de código abierto para recoger datos, visualizarlos y crear mapas interactivos a través de los mensajes que envían los ciudadanos por teléfono móvil.  Desde que se creó, para mapear los casos de violencia post-electoral en Kenia, desarrollan herramientas con el objetivo de democratizar la información, fomentar la transparencia y romper las barreras que impiden a los ciudadanos contar sus propias historias.


Reflexiones ante el séptimo de caballería.

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La realidad imita a Hollywood. Cuando los insurgentes libios parecían acorralados por Sitting Bull, llega el Séptimo de Caballería para intentar impedir que mueran con las botas puestas o simplemente descalzos. Los insurgentes y los otros libios a los que ha cogido en medio del saloon el fuego cruzado entre el gunmen Gadafi y los cowboys del desierto.

El Consejo de Seguridad de la ONU –el mismo que suele hacerse el longuis cuando Israel masacra a la franja de Gaza– acordó impedir que el coronel libio haga otro tanto con su propio pueblo. Algo es algo. Justicia selectiva, pero justicia a fin de cuentas.

Tras largos debates y cuando todo parecía perdido para los rebeldes –una amalgama de gente cabreada con Gadafi, entre quienes figuraban demócratas de diverso cuño, gente corriente cansada de las excentricidades y abusos de su líder, monárquicos nostálgicos de un antiguo rey, islamistas a un cuarto de hora de la yihad, primos de Al Qaeda y cuñados de los intereses occidentales en la región–, Naciones Unidas acordó una resolución que autorizaba el uso de la fuerza militar justo cuando las fuerzas leales y los mercenarios contratados por el coronel que llegó al poder después de un golpe de Estado en 1969, estuviera a las puertas de Bengasi.

El insólito órdago de Naciones Unidas, plusmarquista en lavarse la mano como Pilatos, no arredró a Muamar, que por toda respuesta se dedicó a intentar conquistar Bengasi antes de que medio mundo le conquistase a él. La resolución de los quince miembros del Consejo de Seguridad incluye la célebre zona de excusión aérea que, por sí misma, hubiera sido una buena medida cautelar hace una semana, antes de que la aviación machacara al pueblo libio como ha venido ocurriendo sin que nadie moviera una ceja, mientras Silvio Berlusconi miraba la balanza de pagos de Italia con dicho país y mientras Nicolás Sarkozy tragaba saliva ante la acusación explícita de que Trípoli hubiera pagado su campaña electoral: más leña al fuego para la victoria de Jean Marie Le Pen en las próximas elecciones francesas previstas para otoño. [Leer más…]